Levítico 24Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y HABLÓ Jehová a Moisés, diciendo:
2Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo.
3Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades.
4Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová.
5Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas: cada torta será de dos décimas.
6Y has de ponerlas en dos órdenes, seis en cada orden, sobre la mesa limpia delante de Jehová.
7Pondrás también sobre cada orden incienso limpio, y será para el pan por perfume, ofrenda encendida a Jehová.
8Cada día de sábado lo pondrá de continuo en orden delante de Jehová, de los hijos de Israel por pacto sempiterno.
9Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por fuero perpetuo.
10En aquella sazón el hijo de una mujer Israelita, el cual era hijo de un Egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel riñeron en el real:
11Y el hijo de la mujer Israelita pronunció el Nombre, y maldijo: entonces le llevaron a Moisés. Y su madre se llamaba Selomit, hija de Dribi, de la tribu de Dan.
12Y pusiéronlo en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra de Jehová.
13Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
14Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.
15Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere a su Dios, llevará su iniquidad.
16Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto: toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.
17Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona, que sufra la muerte.
18Y el que hiere a algún animal, ha de restituirlo: animal por animal.
19Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho:
20Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: según la lesión que habrá hecho a otro, tal se hará a él.
21El que hiere algún animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte a un hombre, que muera.
22Un mismo derecho tendréis: como el extranjero, así será el natural: porque yo soy Jehová vuestro Dios.
23Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y apedreáronlo con piedras. Y los hijos de Israel hicieron según que Jehová había mandado a Moisés.
Sobre Levítico 24
¿Qué pasa aquí?
Dios ordena que la lámpara del tabernáculo arda continuamente y que el pan de la proposición se ponga cada sábado. Luego irrumpe un relato: un hombre de padres de distinto origen blasfema el nombre de Dios durante una pelea. Dios instruye a Moisés: que lo apedreen. Sigue el principio de la justicia proporcional: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente. El hombre es ejecutado.
¿La idea principal?
El tabernáculo requiere un cuidado constante. La comunidad requiere una justicia coherente. La continuidad en ambos no es negociable.
Una línea para recordar
16: "Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto: toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera." La ley se aplica igual al extranjero. Hay una sola norma.
El contexto
El campamento en el desierto de Sinaí. La pelea y la blasfemia ocurren en el campamento, no en el altar. Es una disputa común que cruza una línea sagrada. El caso no tiene precedente, y por eso Moisés tiene que llevarlo directamente ante Dios.
¿Quién aparece?
El blasfemo es hijo de una mujer israelita (Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan) y de un padre egipcio. Aparte de su madre, es el único individuo identificado en este relato. Moisés lleva el caso ante Dios. Toda la congregación ejecuta la sentencia.
Por qué importa
El capítulo 24 une el mantenimiento del tabernáculo con el episodio de la blasfemia en una yuxtaposición llamativa. La lámpara y el pan representan el orden sagrado continuo; la blasfemia representa su ruptura. La aplicación igual de la ley al hombre de origen mixto es una resolución legal concreta: las normas del pacto no se limitan a una etnia.
Para cuando sientes...
Para cuando has oído decir algo sobre Dios que te pareció realmente mal y no has sabido qué hacer con eso. El capítulo trata el nombre de Dios como algo con peso. Ese peso es una forma de honra.
