Levítico 20Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y HABLÓ Jehová a Moisés diciendo:
2Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan en Israel, que diere de su simiente a Moloc, de seguro morirá: el pueblo de la tierra lo apedreará con piedras.
3Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo; por cuanto dio de su simiente a Moloc, contaminando mi santuario, y amancillando mi santo nombre.
4Que si escondiere el pueblo de la tierra sus ojos de aquel varón que hubiere dado de su simiente a Moloc, para no matarle,
5Entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón, y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él, prostituyéndose con Moloc.
6Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y cortaréla de entre su pueblo.
7Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
8Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra: Yo Jehová que os santifico.
9Porque varón que maldijere a su padre o a su madre, de cierto morirá: a su padre o a su madre maldijo; su sangre será sobre él.
10Y el hombre que adulterare con la mujer de otro, el que cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, indefectiblemente se hará morir al adúltero y a la adúltera.
11Y cualquiera que se echare con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubrió: ambos han de ser muertos; su sangre será sobre ellos.
12Y cualquiera que durmiere con su nuera, ambos han de morir: hicieron confusión; su sangre será sobre ellos.
13Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.
14Y el que tomare mujer y a la madre de ella, comete vileza: quemarán en fuego a él y a ellas, porque no haya vileza entre vosotros.
15Y cualquiera que tuviere cópula con bestia, ha de ser muerto; y mataréis a la bestia.
16Y la mujer que se allegare a algún animal, para tener ayuntamiento con él, a la mujer y al animal matarás: morirán infaliblemente; será su sangre sobre ellos.
17Y cualquiera que tomare a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y viere su desnudez, y ella viere la suya, cosa es execrable; por tanto serán muertos a ojos de los hijos de su pueblo: descubrió la desnudez de su hermana; su pecado llevará.
18Y cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubrió, y ella descubrió la fuente de su sangre: ambos serán cortados de entre su pueblo.
19La desnudez de la hermana de tu madre, o de la hermana de tu padre, no descubrirás: por cuanto descubrió su parienta, su iniquidad llevarán.
20Y cualquiera que durmiere con la mujer del hermano de su padre, la desnudez del hermano de su padre descubrió; su pecado llevarán; morirán sin hijos.
21Y el que tomare la mujer de su hermano, es suciedad; la desnudez de su hermano descubrió; sin hijos serán.
22Guardad, pues, todos mis estatutos y todos mis derechos, y ponedlos por obra: y no os vomitará la tierra, en la cual yo os introduzco para que habitéis en ella.
23Y no andéis en las prácticas de la gente que yo echaré de delante de vosotros: porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.
24Empero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la tierra de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, tierra que fluye leche y miel: Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.
25vosotros haréis diferencia entre animal limpio e inmundo, y entre ave inmunda y limpia: y no ensuciéis vuestras personas en los animales, ni en las aves, ni en ninguna cosa que va arrastrando por la tierra, las cuales os he apartado por inmundas.
26de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos.
27Y el hombre o la mujer en quienes hubiere espíritu pithónico o de adivinación, han de ser muertos: los apedrearán con piedras; su sangre sobre ellos.
Sobre Levítico 20
¿Qué pasa aquí?
Pena de muerte por sacrificar niños a Moloc, consultar a encantadores y adivinos, maldecir a los padres, el adulterio, diversas formas de incesto, el acto sexual entre varones, la bestialidad y el casarse con una mujer y con su madre. Las faltas menores se castigan con ser cortado del pueblo. El capítulo termina con un llamado a la distinción: sed santos como Dios es santo, apartados de las naciones.
¿La idea principal?
Las leyes del capítulo 18 ahora llevan castigos. La comunidad que no las haga cumplir tendrá que rendir cuentas en conjunto.
Una línea para recordar
26: "de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos." La separación es consecuencia de la pertenencia. Ser de Dios significa ser diferente.
El contexto
Sinaí, con la ley estructurada para Canaán. En épocas posteriores se practicaba el sacrificio de niños a Moloc en el valle de Hinom, fuera de Jerusalén. La prohibición anticipa la cercanía de pueblos donde esas prácticas eran normales. Los castigos son severos precisamente porque la presión para conformarse sería constante.
¿Quién aparece?
Dios a Moisés. No hay personas con nombre. Las leyes abarcan a toda la comunidad israelita, incluido cualquier extranjero que viva entre ellos. La comunidad es a la vez la parte protegida y la encargada de hacer cumplir.
Por qué importa
El capítulo 20 forma pareja con el capítulo 18 como ley y castigo. Juntos forman la columna de pureza sexual del Código de Santidad. El papel de la comunidad en hacer cumplir la ley es explícito: si nadie actúa, Dios mismo cortará al culpable. El orden social se mantiene por la respuesta activa de la comunidad, no solo por la intervención divina.
Para cuando sientes...
Para cuando la justicia parece ausente de los espacios sagrados. El capítulo nombra consecuencias para violaciones que dañaban a las familias y a los débiles. La severidad de la ley refleja la seriedad de lo que protege.
