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Lamentaciones 3
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Lamentaciones 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1YO soy el hombre que ha visto aflicción en la vara de su enojo.

2Guióme y llevóme en tinieblas, mas no en luz.

3Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.

4Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos.

5Edificó contra mí, y cercóme de tósigo y de trabajo.

6Asentóme en oscuridades, como los ya muertos de mucho tiempo.

7Cercóme por todos lados, y no puedo salir; agravó mis grillos.

8Aun cuando clamé y di voces, cerro los oídos a mi oración.

9Cercó mis caminos con piedra tajada, torció mis senderos.

10Como oso que acecha fue para mí, como león en escondrijos.

11Torció mis caminos, y depedazóme; tornóme asolado.

12Su arco entesó, y púsome como blanco a la saeta.

13Hizo entrar en mis riñones las saetas de su aljaba.

14Fui escarnio a todo mi pueblo, canción de ellos todos los días.

15Hartóme de amarguras, embriagóme de ajenjos.

16Quebróme los dientes con cascajo, cubrióme de ceniza.

17Y mi alma se alejó de la paz, olvidéme del bien.

18Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová.

19Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.

20Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada.

21Esto reduciré a mi corazón, por lo cual esperaré.

22Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

24Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré.

25Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le buscare.

26Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.

27Bueno es al hombre, si llevare el yugo desde su mocedad.

28Sentaráse solo, y callará, porque lo llevó sobre sí.

29Pondrá su boca en el polvo, por si quizá hay esperanza.

30Dará la mejilla al que le hiriere; hartaráse de afrenta.

31Porque el Señor no desechará para siempre:

32Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias.

33Porque no aflige ni congoja de su corazón a los hijos de los hombres.

34Desmenuzar bajo de sus pies todos los encarcelados de la tierra,

35Hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Altísimo,

36Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo sabe.

37Quién será aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó?

38De la boca del Altísimo no saldrá malo y bueno?

39Por qué murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado?

40Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová.

41Levantemos nuestros corazones con las manos a Dios en los cielos.

42Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste.

43Desplegaste la ira, y nos perseguiste; mataste, no perdonaste.

44Te cubriste de nube, porque no pasase la oración nuestra.

45Raedura y abominación nos tornaste en medio de los pueblos.

46Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros su boca.

47Temor y lazo fue para nosotros, asolamiento y quebrantamiento.

48Ríos de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.

49Mis ojos destilan, y no cesan, porque no hay alivio,

50Hasta que Jehová mire y vea desde los cielos.

51Mis ojos contristaron mi alma, por todas las hijas de mi ciudad.

52Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin por qué.

53Ataron mi vida en mazmorra, pusieron piedra sobre mí.

54Aguas de avenida vinieron sobre mi cabeza; yo dije: Muerto soy.

55Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda.

56Oiste mi voz; no escondas tu oído a mi clamor, para mi respiro.

57Acercástete el día que te invoqué: dijiste: No temas.

58Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.

59Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.

60Tú has visto toda su venganza; todos sus pensamientos contra mí.

61Tú has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí;

62Los dichos de los que contra mí se levantaron, y su designio contra mí todo el día.

63Su sentarse, y su levantarse mira: yo soy su canción.

64Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos.

65Dales ansia de corazón, tu maldición a ellos.

66Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, oh Jehová.

Sobre Lamentaciones 3

¿Qué pasa aquí?

El centro del libro y su capítulo más largo. Habla un solo hombre: lo han llevado a la oscuridad, le han quebrado los huesos, sus oraciones han sido rechazadas, su dignidad escarnecida. Enumera todo el peso de la vara de Dios. Luego, en el versículo 21, algo cambia: se obliga a recordar una sola cosa, y esa cosa es la misericordia. Sostiene las famosas palabras sobre las misericordias que no decaen y las mañanas que las traen nuevas. Después vuelve a descender para describir persecución, mazmorras, y un clamor para que Dios juzgue a sus enemigos.

¿La idea principal?

En medio del capítulo más oscuro, la misericordia no se encuentra sintiéndola, sino obligándote a recordar que existe, y eso basta para seguir adelante.

Una línea para recordar

22: "Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias." Dicho desde dentro del peor sufrimiento del libro, no desde un lugar seguro. El suelo bajo este versículo famoso son ruinas.

El contexto

Imagina a un profeta que vio reducida a escombros la ciudad donde pasó su vida, que vio degollar a los sacerdotes con quienes servía, que predicó y no fue escuchado, y que ahora, en una mazmorra o entre las ruinas, compone una oración alfabética porque es lo único que le queda por hacer. Año 586 a. C. El hombre recorre cada letra de su idioma para no desmoronarse.

¿Quién aparece?

El geber, el hombre que ha visto aflicción, que habla en primera persona de principio a fin. Tradicionalmente el profeta Jeremías, aunque el texto lo convierte en una figura representativa de cualquiera aplastado bajo el juicio. El Señor, a quien se dirige como fuente del castigo y fuente de la esperanza.

Por qué importa

Este capítulo es un triple acróstico: cada una de las 22 letras hebreas recibe tres versículos, 66 en total. La forma pone en práctica el acto de aferrarse a una estructura cuando todo por dentro se está derrumbando. Los versículos 22 y 23 están entre los más citados de la Escritura y aparecen en algunos de los himnos más queridos del mundo, como "Grande es tu fidelidad". Significan más cuando sabes que se escribieron entre cenizas.

Para cuando sientes...

No llega a la esperanza porque las cosas mejoraron. Se arrastra por pura voluntad hasta el recuerdo de la misericordia. Así se ve la esperanza cuando es real.