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Jueces 4
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Jueces 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1MAS los hijos de Israel tornaron a hacer lo malo en ojos de Jehová, después de la muerte de Aod.

2Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Asor: y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, y él habitaba en Haroset de las Gentes.

3Y los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquel tenía nuevecientos carros herrados: y había afligido en gran manera a los hijos de Israel por veinte años.

4Y gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot:

5La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Bet-el, en el monte de Efraín: y los hijos de Israel subían a ella a juicio.

6Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y díjole: ¿ No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí, y de los hijos de Zabulón:

7Y yo atraeré a ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y entregarélo en tus manos?

8Y Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré: pero si no fueres conmigo, no iré.

9Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora fue con Barac a Cedes.

10Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando, y Débora subió con él.

11Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim, que está junto a Cedes.

12Vinieron pues las nuevas a Sísara como Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor.

13Y reunió Sísara todos sus carros, nuevecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset de las Gentes hasta el arroyo de Cisón.

14Entonces Débora dijo a Barac: Levántate; porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿ No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.

15Y Jehová desbarató a Sísara, y a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac: y Sísara descendió del carro, y huyó a pie.

16Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset de las Gentes, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno.

17Y Sísara se acogió a pie a la tienda de Jael mujer de Heber Cineo; porque había paz entre Jabín rey de Asor y la casa de Heber Cineo.

18Y saliendo Jael a recibir a Sísara, díjole: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta.

19Y él le dijo: Ruégote me des a beber una poca de agua, que tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y dióle de beber, y tornóle a cubrir.

20Y él le dijo: Estáte a la puerta de la tienda, y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿ Hay aquí alguno? tú responderás que no.

21Y Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, vino a él calladamente, y metióle la estaca por las sienes, y enclavólo en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió.

22Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y díjole: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien.

23Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.

24Y la mano de los hijos de Israel comenzó a crecer y a fortificarse contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

Sobre Jueces 4

¿Qué pasa aquí?

Débora, profetisa y jueza, imparte justicia bajo una palmera. Llama a Barac para que dirija un ejército contra Sísara, el general de Jabín, que tiene novecientos carros herrados. Barac se niega a ir sin ella; ella acepta, pero le dice que la gloria será para una mujer. Israel vence. Sísara huye a pie y se refugia en la tienda de Jael. Jael le da de comer, lo cubre y, mientras duerme, le atraviesa el cráneo con una estaca de la tienda.

¿La idea principal?

Dos mujeres, Débora y Jael, logran lo que el comandante militar no quiere hacer solo: una planea la batalla y la otra la termina.

Una línea para recordar

9: "Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora fue con Barac a Cedes." La vacilación de Barac le cuesta el mérito, y la profecía de Débora es exacta.

El contexto

Hacia el 1200 a. C., las ciudades estado cananeas todavía dominan los valles con carros de hierro. Los novecientos carros de Sísara deberían significar un dominio total. Pero Débora envía a Barac al monte Tabor, terreno alto donde los carros no sirven. Cuando la batalla cambia, Sísara baja del carro y corre. Un general convertido en fugitivo, pidiendo agua a una mujer, perdido bajo un techo prestado.

¿Quién aparece?

Débora, profetisa, jueza y estratega; Barac, comandante cauteloso; Sísara, general de Jabín, perdido por su propia huida; Jael, mujer de Heber Cineo, que ofrece hospitalidad y da muerte; Jabín, rey cananeo que oprimió a Israel veinte años.

Por qué importa

Débora es la única jueza que ya está guiando a Israel antes de la crisis, como una autoridad establecida. Su papel rompe el patrón habitual del libro de responder a una emergencia. El acto de Jael se presenta sin comentario moral, tan simple y definitivo como la estaca misma. Las dos mujeres actúan fuera de las estructuras normales de poder y triunfan por completo.

Para cuando sientes...

Para cuando te piden liderar porque no hay nadie mejor situado para hacerlo. Débora no explica por qué es ella quien ocupa el asiento. Simplemente lo ocupa, y guía.