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Juan 14
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Juan 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1NO se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí.

2En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

4Y sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino.

5Dícele Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas: ¿ cómo, pues, podemos saber el camino?

6Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.

7Si me conocieseis, también a mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

8Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9Jesús le dice: ¿ Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿ cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

10No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace las obras.

11Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera, creedme por las mismas obras.

12De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que estas hará; porque yo voy al Padre.

13Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

15Si me amáis, guardad mis mandamientos;

16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.

18No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros.

19Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis.

20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

22Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿ qué hay porque te hayas de manifestar a nosotros, y no al mundo?

23Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.

24El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió.

25Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.

27La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

28Habéis oído cómo yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozaríais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo.

29Y ahora os lo he dicho antes que se haga; para que cuando se hiciere, creáis.

30Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.

31Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio el mandamiento, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

Sobre Juan 14

¿Qué pasa aquí?

Jesús atiende el miedo de los discípulos ante su partida: va a preparar un lugar y volverá. Tomás pregunta por el camino; Jesús responde: yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Felipe pide ver al Padre; Jesús dice que verlo a él basta. Promete el Espíritu Santo como Consolador y les deja una paz distinta de la del mundo.

¿La idea principal?

Cuando Jesús les dice a sus amigos más cercanos que se va, su respuesta a su miedo no es un consuelo sino una revelación: él mismo es el destino, y va a enviar a alguien que se quedará.

Una línea para recordar

6: "Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí." La afirmación más exclusiva del evangelio, dada como respuesta a la pregunta sincera de un amigo confundido.

El contexto

La conversación del aposento alto ocurre en la oscuridad, después de que Judas salió a la noche. Afuera la ciudad está llena de peregrinos de la Pascua, soldados romanos y un Sanedrín con un plan. Adentro, Jesús es la persona más tranquila de la sala. Habla durante capítulos enteros. El contraste entre el mundo de afuera y la sala de adentro es todo lo que Juan intenta transmitir sobre de dónde viene de verdad la paz.

¿Quién aparece?

Jesús, sereno en una sala llena de gente asustada; Tomás, que hace la pregunta práctica que nadie más se atrevió a decir; Felipe, que pide lo único que lo resolvería todo; los discípulos en conjunto, asimilando la partida y la promesa; el Espíritu Santo, presentado como Consolador y Maestro.

Por qué importa

Este capítulo abre el discurso de despedida, que va del capítulo 14 al 17 y es la enseñanza continua más larga de Jesús en cualquier evangelio. Los capítulos 14 al 16 atienden el dolor y la confusión de los discípulos por su partida; el capítulo 17 es su oración por ellos. La promesa del Espíritu Santo aquí es el fundamento teológico de cómo funcionará la comunidad después de la resurrección.

Para cuando sientes...

Para cuando alguien esencial en tu vida se va y no puedes imaginar lo que viene después. Los discípulos lo han dejado todo para seguir a esta persona durante tres años. "No se turbe vuestro corazón" no es una orden de reprimir la emoción. Es la promesa de que hay algo firme sobre lo cual pararse.