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Josué 1
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Josué 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y ACONTECIÓ después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, ministro de Moisés, diciendo:

2Mi siervo Moisés es muerto: levántate pues ahora, y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

3Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

4Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los Heteos hasta la gran mar del poniente del sol, será vuestro término.

5Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida: como yo fui con Moisés, seré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

6Esfuérzate y sé valiente: porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra, de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

7Solamente te esfuerces, y seas muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó: no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres.

8El libro de aquesta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.

10Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:

11Pasad por medio del campo, y mandad al pueblo, diciendo: Preveníos de comida; porque dentro de tres días pasaréis el Jordán, para que entréis a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da para que la poseáis.

12También habló Josué a los Rubenitas y Gaditas, y a la media tribu de Manasés, diciendo:

13Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.

14Vuestras mujeres y vuestros niños y vuestras bestias, quedarán en la tierra que Moisés os ha dado de esta parte del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis;

15Hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da: y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, de esta parte del Jordán hacia donde nace el sol; y la poseeréis.

16Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adonde quiera que nos mandares.

17De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti: solamente Jehová tu Dios sea contigo, como fue con Moisés.

18Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandares, que muera; solamente que te esfuerces, y seas valiente.

Sobre Josué 1

¿Qué pasa aquí?

Dios encarga a Josué guiar a Israel hacia Canaán tras la muerte de Moisés. El mandato es triple: esfuérzate, guarda la ley y confía en que la presencia de Dios nunca se apartará. Josué reúne de inmediato a las tribus del oriente, que le juran lealtad. El capítulo marca el tono de todo lo que sigue: la obediencia y el valor son las condiciones de la conquista.

¿La idea principal?

El mandato de Dios no es solo militar sino espiritual. El valor sin la ley no basta; los dos deben ir juntos.

Una línea para recordar

9: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres." La presencia divina, no la superioridad militar, es el fundamento de la confianza de Josué.

El contexto

Canaán a finales de la Edad del Bronce, hacia el 1406 a. C. Israel acampa en Sitim, en la orilla oriental del Jordán, una llanura plana salpicada de acacias con las montañas de Moab detrás. El río va crecido por la primavera, ancho y rápido. Al otro lado se ven en la bruma los muros dobles de Jericó. Josué habla a los oficiales en un campamento que ha sido el cementerio de una generación, donde se sepultó a todos los que salieron de Egipto. Un ejército nuevo, nacido en el desierto, se prepara para cruzar.

¿Quién aparece?

Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés ahora elevado a comandante; los oficiales del pueblo, que llevan las órdenes de Josué al campamento; los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, que prometen apoyo armado desde su territorio ya asentado al oriente.

Por qué importa

Este capítulo une la Torá con los libros históricos. Moisés ya no está, pero el pacto y la promesa permanecen. El encargo de Josué hace eco del propio llamado de Moisés en la zarza ardiente, señal de que el propósito divino continúa. La orden repetida de tener valor (cuatro veces en 18 versículos) subraya que el mayor obstáculo de la conquista no son los muros de Canaán sino el propio miedo de Israel.

Para cuando sientes...

Hay duelo debajo de la urgencia: Moisés sepultado y Josué entrando en una sombra imposible de llenar. El triple estribillo del valor se lee menos como una arenga y más como un hombre que se afirma al borde de algo enorme.