Job 22Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y RESPONDIÓ Elifaz Temanita, y dijo:
2Traerá el hombre provecho a Dios, porque el sabio sea provechoso a sí mismo?
3Tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, o provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?
4Castigaráte acaso, o vendrá contigo a juicio porque te teme?
5Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin.
6Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, e hiciste desnudar las ropas de los desnudos.
7No diste de beber agua al cansado, y detuviste el pan al hambriento.
8Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; y habitó en ella el distinguido.
9Las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
10Por tanto hay lazos alrededor de ti, y te turba espanto repentino;
11O tinieblas, porque no veas; y abundancia de agua te cubre.
12No está Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.
13Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿ cómo juzgará por medio de la oscuridad?
14y no ve; y por el circuito del cielo se pasea.
15Quieres tú guardar la senda antigua, que pisaron los hombres perversos?
16Los cuales fueron cortados antes de tiempo, cuyo fundamento fue como un río derramado:
17Que decían a Dios: Apártate de nosotros. ¿ Y qué les había hecho el Omnipotente?
18Habíales él henchido sus casas de bienes. Sea empero el consejo de ellos lejos de mí.
19Verán los justos y se gozarán; y el inocente los escarnecerá, diciendo:
20Fue cortada nuestra sustancia, habiendo consumido el fuego el resto de ellos.
21Amístate ahora con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.
22Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.
23Si te tornares al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción;
24Y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir;
25Y el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata a montones.
26Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro.
27Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus votos.
28Determinarás asimismo una cosa, y serte ha firme; y sobre tus caminos resplandecerá luz.
29Cuando fueren abatidos, dirás tú: Ensalzamiento habrá: y Dios salvará al humilde de ojos.
30El libertará la isla del inocente; y por la limpieza de tus manos será librada.
Sobre Job 22
¿Qué pasa aquí?
Elifaz habla por tercera vez, y ahora deja de insinuar que Job pecó y empieza a especificar. Acusa a Job directamente: quitarles la prenda a los pobres, negarle agua al sediento, negarle pan al hambriento, despedir vacías a las viudas, quebrar los brazos de los huérfanos. Le dice a Job que aparte de sí la iniquidad y se vuelva al Todopoderoso. Si lo hace, el oro será para él como polvo, y Dios será su oro.
¿La idea principal?
Elifaz ha pasado de la insinuación a la invención. Incapaz de reconciliar el sufrimiento de Job con la inocencia que proclama, fabrica pecados concretos que encajen en su teología.
Una línea para recordar
5: "Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin." Elifaz ha venido preparando esta acusación desde el capítulo 4. No tiene pruebas. Tiene un sistema que exige culpa, y por eso la suministra.
El contexto
Los pecados sociales que describe Elifaz, quitar la prenda, negar agua y pan a los vulnerables, despedir a las viudas, aplastar a los huérfanos, eran justamente los pecados que la tradición sapiencial identificaba como la maldad de los poderosos. Eran las marcas de la clase opresora en la enseñanza social israelita y del Cercano Oriente. Al usar estas categorías, Elifaz coloca a Job en la peor categoría moral posible.
¿Quién aparece?
Elifaz habla en su tercer y último discurso. Sus acusaciones contra Job son concretas y totalmente inventadas: despojar a los pobres, maltratar a las viudas, aplastar a los huérfanos. Son lo contrario de lo que el capítulo 1 nos dice de Job. Job no habla en este capítulo.
Por qué importa
Es el punto más bajo del caso de los amigos. Elifaz no argumenta desde las pruebas; argumenta desde la necesidad. Su teología exige que Job haya pecado, así que enumera pecados. La ironía es insoportable: el hombre que abrió con el discurso más pastoral y mesurado termina ahora con acusaciones que se inventó.
Para cuando sientes...
Para cuando te acusan falsamente de ser exactamente lo contrario de quien eres, una forma particular de sufrimiento. Job pasó la vida defendiendo a los pobres y protegiendo a las viudas, y ahora un hombre al que respetaba nombra esos mismos actos como crímenes que él cometió.