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Jeremías 5
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Jeremías 5Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1DISCURRID por las plazas de Jerusalem, y mirad ahora, y sabed, y buscad en sus plazas si halláis hombre, si hay alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonaré.

2Vive Jehová; por tanto jurarán mentira.

3Oh Jehová, ¿ no miran tus ojos a la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse.

4Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres, enloquecido han, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.

5Irme he a los grandes, y hablaréles; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas.

6Por tanto, león del monte los herirá, destruirálos lobo del desierto, tigre acechará sobre sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere, será arrebatado: porque sus rebeliones se han multiplicado, hanse aumentado sus deslealtades.

7Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Saciélos, y adulteraron, y en casa de ramera se juntaron en compañías.

8Como caballos bien hartos fueron a la mañana, cada cual relinchaba a la mujer de su prójimo.

9No había de hacer visitación sobre esto? dijo Jehová. De una gente como esta ¿ no se había de vengar mi alma?

10Escalad sus muros, y destruid; mas no hagáis consumación: quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehová.

11Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová.

12Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos cuchillo ni hambre;

13Antes los profetas serán como viento, y no hay en ellos palabra; así se hará a ellos.

14Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque hablasteis esta palabra, he aquí yo pongo en tu boca mis palabras por fuego, y a este pueblo por leños, y los consumirá.

15He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare.

16Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.

17Y comerá tu mies y tu pan, que habían de comer tus hijos y tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras; y tus ciudades fuertes en que tú confías, tornará en nada a cuchillo.

18Empero en aquellos días, dice Jehová, no os acabaré del todo.

19Y será que cuando dijereis: ¿ Por qué hizo Jehová el Dios nuestro con nosotros todas estas cosas? entonces les dirás: De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en tierra ajena.

20Denunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá, diciendo:

21Oid ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tienen ojos y no ven, que tienen oídos y no oyen:

22A mí no temeréis? dice Jehová; ¿ no os amedrentaréis a mi presencia, que al mar por ordenación eterna, la cual no quebrantará, puse arena por término? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán.

23Empero este pueblo tiene corazón falso y rebelde; tornáronse y fuéronse.

24Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo; los tiempos establecidos de la siega nos guarda.

25Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.

26Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos; pusieron trampa para tomar hombres.

27Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño: así se hicieron grandes y ricos.

28Engordaron y pusiéronse lustrosos, y sobrepujaron los hechos del malo: no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo hiciéronse prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron.

29No tengo de visitar sobre esto? dice Jehová; ¿ y de tal gente no se vengará mi alma?

30Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra:

31Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿ Qué pues haréis a su fin?

Sobre Jeremías 5

¿Qué pasa aquí?

Dios envía a Jeremías a recorrer Jerusalén buscando aunque sea a una persona honesta. No encuentra ninguna. Los pobres son ignorantes; los grandes han quebrado el yugo a sabiendas. Los falsos profetas mienten; los sacerdotes gobiernan para su propio provecho. Al pueblo le gusta así, y ese último detalle es el más condenatorio. El juicio viene de una nación feroz y antigua cuya lengua nadie conoce.

¿La idea principal?

A Jerusalén no le falta un Dios que quiera perdonar. Le falta una sola persona dispuesta a obrar con honestidad, y esa ausencia hace inevitable el juicio.

Una línea para recordar

31: "Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿ Qué pues haréis a su fin?" La corrupción no se le impone al pueblo. Ellos han elegido a sus mentirosos cómodos.

El contexto

Jerusalén, que sigue funcionando, con los templos que siguen ofreciendo sacrificios y los mercados abiertos. Puede que Josías aún viva. Pero la infraestructura espiritual está podrida. Jeremías camina por calles que parecen normales y ve una ciudad ya condenada.

¿Quién aparece?

Jeremías, que recorre la ciudad buscando un alma veraz. Los pobres, que no saben más. Los grandes, que sí saben. Los falsos profetas y los sacerdotes cómplices. Dios, que lo ha intentado y concluye que la búsqueda no tiene esperanza.

Por qué importa

El capítulo evoca la historia de Abraham y Sodoma con un resultado más oscuro: ni diez justos, ni cinco, ni uno. Se vuelve un modelo para entender cómo decaen las civilizaciones: no primero por un ataque externo, sino por el colapso interno de la verdad. El falso profeta y el sacerdote que se beneficia de él son villanos recurrentes en todo el conjunto profético.

Para cuando sientes...

Para cuando miras a tu alrededor y sientes que nadie dice la verdad y que a nadie parece importarle. El diagnóstico antiguo encaja exactamente con el sentir moderno.