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Isaías 48
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Isaías 48Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1OID esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia:

2Porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían: su nombre, Jehová de los ejércitos.

3Lo que pasó, ya antes lo dije; y de mi boca salió; publiquélo, hícelo presto, y vino a ser.

4Porque conozco que eres duro, y nervio de hierro tu cerviz, y tu frente de metal,

5Díjete lo ya días há; antes que viniese te lo enseñé, porque no dijeses: Mi ídolo lo hizo, mis estatuas de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

6Oístelo, vístelo todo; ¿ y no lo anunciaréis vosotros? Ahora pues te he hecho oir nuevas y ocultas cosas que tú no sabías.

7Ahora han sido criadas, no en días pasados; ni antes de este día las habías oído, porque no digas: He aquí que yo lo sabía.

8Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oreja; porque sabía que desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.

9Por amor de mi nombre dilataré mi furor, y para alabanza mía te daré largas, para no talarte.

10He aquí te he purificado, y no como a plata; hete escogido en horno de aflicción.

11Por mí, por amor de mí lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.

12Oyeme, Jacob, y tú, Israel, llamado de mí: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.

13Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo; en llamándolos yo, parecieron juntamente.

14Juntaos todos vosotros, y oid. ¿ Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas? Jehová lo amó, el cual ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo en los Caldeos.

15Yo, yo hablé, y le llamé, y le traje; por tanto será prosperado su camino.

16Allegaos a mí, oid esto; desde el principio no hablé en escondido; desde que la cosa se hizo, estuve allí: y ahora el Señor Jehová me envió, y su espíritu.

17Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que andas.

18Ojalá miraras tú a mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas de la mar.

19Fuera como la arena tu simiente, y los renuevos de tus entrañas como las pedrezuelas de ella; nunca su nombre fuera cortado, ni raído de mi presencia.

20Salid de Babilonia, huid de entre los Caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra: decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.

21Y no tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; hízoles correr agua de la piedra; cortó la peña, y corrieron aguas.

22No hay paz para los malos, dijo Jehová.

Sobre Isaías 48

¿Qué pasa aquí?

Dios ha anunciado las cosas pasadas desde el principio para que Israel no pueda decir que lo hizo su ídolo. Ahora anuncia cosas nuevas antes de que broten. Israel, purificado, pero no como la plata: probado en el horno de la aflicción. Por amor de su nombre contuvo su ira. Si tan solo hubieran atendido a sus mandamientos, su paz habría sido como un río. Salid de Babilonia.

¿La idea principal?

La larga paciencia de Dios con la terquedad de Israel no es debilidad, sino un compromiso deliberado con su propio nombre. El exilio fue purificación, no abandono.

Una línea para recordar

18: "Ojalá miraras tú a mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas de la mar." La condición que no se cumplió pesa más que cualquier acusación: esto es duelo, no un juicio fiscal.

El contexto

Babilonia, donde los exiliados se han asentado tan a fondo que hace falta una orden para que se vayan. Dios repasa el registro: lo predije antes de que sucediera para que supieras que era yo. Luego el giro: el horno de la aflicción fue preparación, no destrucción. Luego el duelo: si tan solo hubieras escuchado. Luego la orden de salida.

¿Quién aparece?

Dios, que habla como el soberano que predijo la historia. Israel, llamado por el nombre de Judá, pero descrito como quien jura sin verdad y sin justicia. El pueblo terco, de cerviz dura. No aparecen figuras humanas individuales.

Por qué importa

La paz como río que pudo haber sido (v. 18) es uno de los versículos más conmovedores de los profetas. El capítulo termina con una orden directa, salid de Babilonia (v. 20), que funciona como el anuncio programático que los capítulos 49 a 55 desarrollarán. La imagen de la purificación en el horno (v. 10) presenta el exilio como algo elegido con propósito: una prueba, no un abandono.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes el peso de los caminos que no tomaste y de la paz que no tuviste porque elegiste otra cosa. El dolor del versículo 18 es una de las expresiones más sinceras del anhelo de Dios en toda la Biblia.