Isaías 40Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
2Hablad al corazón de Jerusalem: decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.
3Voz que clama en el desierto: Barred camino a Jehová: enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
4Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
5Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.
6Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿ Qué tengo de decir a voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:
7La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo.
8Sécase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
9Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡ Veis aquí el Dios vuestro!
10He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro.
11Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.
12Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados?
13Quién enseñó al espíritu de Jehová, o le aconsejo enseñándole?
14A quién demandó consejo para ser avisado? ¿ Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
15He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.
16Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
17Como nada son todas las gentes delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
18A qué pues haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
19El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.
20El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
21No sabéis? ¿ no habéis oído? ¿ nunca os lo han dicho desde el principio? ¿ no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
22El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:
23El torna en nada los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
24Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.
25A qué pues me haréis semejante, o seré asimilado? dice el Santo.
26Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: él saca por cuenta su ejército: a todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud.
27Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?
28No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
30Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
31Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Sobre Isaías 40
¿Qué pasa aquí?
El gran punto de inflexión: Dios habla consuelo a Jerusalén. Su tiempo de servicio se ha cumplido, su pecado está perdonado. Una voz clama que se prepare un camino en el desierto. Toda carne es hierba, pero la palabra de Dios permanece para siempre. Dios viene con su rebaño como un pastor. Las naciones son como la gota de un cubo. Los que esperan en él correrán y no se cansarán.
¿La idea principal?
El pueblo de Dios en el exilio oye la palabra que había olvidado: él es el creador que no se cansa, y los que lo esperan tendrán nuevas fuerzas.
Una línea para recordar
31: "Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." La progresión va hacia atrás, de las águilas a correr y de correr a caminar, porque la resistencia más difícil es la fidelidad cotidiana y ordinaria.
El contexto
Babilonia, a finales del siglo VI a. C. Los exiliados llevan allí décadas; ha nacido una generación que nunca ha visto Jerusalén. La voz habla a esa desolación concreta: un camino a través del desierto real entre Babilonia y Judá, el paisaje verdadero del regreso.
¿Quién aparece?
Dios, que habla consuelo y cuya palabra permanece para siempre. La voz sin nombre que clama en el desierto. Sión y Jerusalén, interpeladas como destinatarias del consuelo. No se nombra a ningún personaje humano.
Por qué importa
El capítulo 40 es la puerta al segundo gran movimiento de Isaías, a menudo llamado Segundo Isaías (capítulos 40 a 55). Los cuatro Evangelios identifican directamente a Juan el Bautista como el cumplimiento del versículo 3. La apertura con el consuelo duplicado es estructuralmente el centro teológico de todo el libro, el giro del juicio a la restauración.
Para cuando sientes...
Para cuando sientes que llevas tanto tiempo esperando que la espera misma se ha vuelto agotadora. La tríada de volar, correr y caminar responde justo a ese cansancio: incluso caminar con fidelidad cuando no puedes correr cuenta.