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Isaías 25
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Isaías 25Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1JEHOVÁ, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.

2Que tornaste la ciudad en montón, la ciudad fuerte en ruina: el alcázar de los extraños que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedeficada.

3Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas.

4Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra frontispicio.

5Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos.

6Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tuétanos, de purificados líquidos.

7Y deshará en este monte la máscara de la cobertura con que están cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que está extendida sobre todas las gentes.

8Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.

9Y se dirá en aquel día: He aquí este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará: este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud.

10Porque la mano de Jehová reposará en este monte, y Moab será trillado debajo de él, como es trillada la paja en el muladar.

11Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar: y abatirá su soberbia con los miembros de sus manos:

12Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará a tierra, hasta el polvo.

Sobre Isaías 25

¿Qué pasa aquí?

Un himno de alabanza después del juicio apocalíptico. Dios ha destruido la ciudad de los violentos y ha amparado al pobre. Prepara un banquete en el monte para todos los pueblos. La muerte misma será destruida para siempre, y toda lágrima será enjugada. Moab, figura de todas las naciones soberbias, es hollado como paja en el muladar.

¿La idea principal?

El Dios que juzga se convierte en el anfitrión que alimenta. La muerte no tiene la última palabra: el que preparó el banquete ya ha fijado la fecha de su derrota.

Una línea para recordar

8: "Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros" La promesa más directa de abolición de la muerte en los profetas hebreos, citada por Pablo en 1 Corintios 15.

El contexto

Un banquete en el monte situado al final de la historia, cuando la ciudad arruinada del orgullo ya es escombro. La escena es abundante a propósito: manjares suculentos, vinos añejos, bien refinados. Al pie del monte del banquete, Moab sigue debatiéndose y ahogándose en su propio orgullo.

¿Quién aparece?

Jehová como anfitrión del banquete y vencedor de la muerte. Los pobres y menesterosos a quienes Dios ampara. Moab personificado como el enemigo soberbio hollado bajo los pies de Dios. No hay figuras humanas individuales.

Por qué importa

El banquete en el monte (v. 6) es una de las imágenes originales detrás de las parábolas del banquete de bodas del Nuevo Testamento. La promesa de la muerte destruida (v. 8) es fundamental para la teología de la resurrección en ambos testamentos. Este breve capítulo ha sido citado abundantemente a lo largo de siglos de liturgia judía y cristiana.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes que el duelo es permanente y que la muerte tiene la última palabra. Este capítulo insiste en que el que hizo todas las cosas también tiene autoridad para poner fin al llanto, no como sentimiento sino como acto cósmico.