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Hechos 20
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Hechos 20Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y DESPUÉS que cesó el alboroto, llamando Pablo a los discípulos habiéndoles exhortado y abrazado, se despidió, y partió para ir a Macedonia.

2Y andado que hubo aquellas partes, y exhortádoles con abundancia de palabra, vino a Grecia.

3Y después de haber estado allí tres meses, y habiendo de navegar a Siria, le fueron puestas asechanzas por los Judíos; y así tomó consejo de volverse por Macedonia.

4Y le acompañaron hasta Asia Sópater Bereense, y los Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo.

5Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.

6Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos y vinimos a ellos a Troas en cinco días, donde estuvimos siete días.

7Y el día primero de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche.

8Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos.

9Y un mancebo llamado Eutico que estaba sentado en la ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo disputaba largamente, postrado del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue alzado muerto.

10Entonces descendió Pablo, y derribóse sobre él, y abrazándole, dijo: No os alborotéis, que su alma está en él.

11Después subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió.

12Y llevaron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.

13Y nosotros subiendo en el navío, navegamos a Asón, para recibir de allí a Pablo; pues así había determinado que debía él ir por tierra.

14Y como se juntó con nosotros en Asón, tomándole vinimos a Mitilene.

15Y navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío, y al otro día tomamos puerto en Samo: y habiendo reposado en Trogilio, al día siguiente llegamos a Mileto.

16Porque Pablo se había propuesto pasar adelante de Éfeso; por no detenerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem.

17Y enviando desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

18Y cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo,

19Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos:

20Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,

21Testificando a los Judíos y a los Gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo.

22Y ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalem, sin saber lo que allá me ha de acontecer:

23Mas que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan.

24Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

25Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

26Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos:

27Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.

28Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.

29Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;

30Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.

31Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.

32Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.

33La plata, o el oro, o el vestido de nadie he codiciado.

34Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y a los que están conmigo, estas manos me han servido.

35En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar a los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.

36Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.

37Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de Pablo, le besaban,

38Doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro. Y le acompañaron al navío.

Sobre Hechos 20

¿Qué pasa aquí?

Pablo recorre Macedonia y Grecia y luego vuelve a Troas. En su última noche allí predica hasta la medianoche; Eutico se duerme, cae desde un tercer piso y lo levantan muerto. Pablo lo devuelve a la vida y sigue hablando hasta el alba. En Mileto, Pablo llama a los ancianos de Éfeso y les da su discurso de despedida: repasa su ministerio, les advierte de los falsos maestros que vendrán después de él, los encomienda a Dios y les dice que no volverán a ver su rostro. Ellos lloran, lo abrazan y lo acompañan al barco.

¿La idea principal?

La despedida de Pablo a los ancianos de Éfeso es el único discurso de Hechos dirigido a cristianos y no a incrédulos, y es una teología de la fidelidad pastoral ante la certeza del sufrimiento que viene.

Una línea para recordar

28: "Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre." El encargo pastoral: cuídate primero a ti mismo, luego al rebaño, porque lo que está en juego es lo que Dios compró con sangre.

El contexto

Mileto era una ciudad portuaria a unos 48 kilómetros al sur de Éfeso. Pablo pasó de largo por Éfeso para no perder tiempo, pero mandó llamar a los ancianos para que bajaran a encontrarse con él. La comunidad de Éfeso había sido la iglesia más profunda y de siembra más larga de Pablo en Hechos. El discurso usa frases que reaparecerán en las epístolas pastorales y en 1 Corintios, lo que sugiere que Lucas capturó algo del vocabulario real de Pablo. El barco esperaba.

¿Quién aparece?

Pablo, haciendo un último recorrido; Eutico, que cae y es levantado en Troas; los ancianos de Éfeso, llamados a Mileto para una despedida; Lucas, presente y narrando en primera persona del plural.

Por qué importa

El discurso de Mileto es el único discurso registrado de Pablo a líderes de la iglesia, y tiene el peso de un testamento. Las advertencias sobre lobos y sobre quienes torcerían la verdad desde dentro de la comunidad resultaron históricamente acertadas. La textura emocional aquí es inusualmente concreta: hombres adultos llorando, abrazándose, acompañando a Pablo hasta la orilla y viendo partir el barco. Lucas, presente en las secciones en nosotros, lo registra como alguien que estaba allí.

Para cuando sientes...

Para cuando tienes que despedirte de una comunidad a la que le diste años, y ambas partes saben que es la última vez. Pablo también lloró. El texto no lo dice, pero se puede leer.