Génesis 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y FUERON acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.
2Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.
3Y bendijo Dios al día séptimo, y santificólo, porque en él reposó de toda su obra que había Dios criado y hecho.
4Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
5Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese: porque aun no había Jehová Dios hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra;
6Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra.
7Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente.
8Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
9Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de ciencia del bien y del mal.
10Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro ramales.
11El nombre del uno era Pisón: este es el que cerca toda la tierra de Havila, donde hay oro:
12Y el oro de aquella tierra es bueno: hay allí también bdelio y piedra cornerina.
13El nombre del segundo río es Gihón: este es el que rodea toda la tierra de Etiopía.
14Y el nombre del tercer río es Hidekel: este es el que va delante de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
15Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;
17Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.
18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.
19Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trájolas a Adam, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adam llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20Y puso Adam nombres a toda bestia y ave de los cielos y a todo animal del campo: mas para Adam no halló ayuda que estuviese idónea para él.
21Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar;
22Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre.
23Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.
24Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne.
25Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban.
Sobre Génesis 2
¿Qué pasa aquí?
El relato de la creación se acerca al sexto día. Dios forma al hombre del polvo, le sopla aliento de vida, planta el huerto de Edén con sus dos árboles especiales y le da al hombre un trabajo y una prohibición. Dios ve que el hombre necesita compañía, crea a todos los animales y, al final, forma a la mujer del costado del hombre. Están desnudos y no sienten vergüenza.
¿La idea principal?
El ser humano está hecho para la relación, para el trabajo con sentido y para un mundo con límites, y la intimidad entre el hombre y la mujer es el primer pacto.
Una línea para recordar
7: "Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente." Tierra más aliento divino: la fórmula de una persona, y la tensión que recorre toda la Escritura.
El contexto
La geografía del Edén menciona ríos reales: el Tigris y el Éufrates, conocidos por los antiguos lectores de Mesopotamia. El autor sitúa la historia en un terreno reconocible, no en la fantasía. El huerto es un mundo donde el trabajo tiene sentido y la presencia no se protege, antes de que todo eso cambie.
¿Quién aparece?
Dios, que forma, sopla y provee; el hombre, moldeado de la tierra; la mujer, tomada del costado del hombre.
Por qué importa
Este capítulo establece el patrón sobre el que se construye todo lo demás: la dignidad humana ligada a la imagen divina, los límites humanos ligados a un mandato concreto y el anhelo humano de compañía como algo que Dios nombra y atiende. El matrimonio, el trabajo y la responsabilidad moral tienen aquí su raíz.
Para cuando sientes...
Para cuando te sientes incompleto, o como si algo esencial todavía faltara. El capítulo dice que Dios notó la soledad antes que tú, y decidió hacer algo al respecto.