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Génesis 13
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Génesis 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1SUBIÓ, pues, Abram de Egipto hacia el Mediodía, él, y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

2Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y oro.

3Y volvió por sus jornadas de la parte del Mediodía hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai;

4Al lugar del altar que había hecho allí antes: e invocó allí Abram el nombre de Jehová.

5Y asimismo Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, y vacas, y tiendas.

6Y la tierra no podía darles para que habitasen juntos: porque su hacienda era mucha, y no podían morar en un mismo lugar.

7Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot: y el Cananeo y el Ferezeo habitaban entonces en la tierra.

8Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre mí y ti, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

9No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha: y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

10Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto entrando en Zoar.

11Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán: y partióse Lot de Oriente, y apartáronse el uno del otro.

12Abram asentó en la tierra de Canaán, y Lot asentó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.

13Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con Jehová en gran manera.

14Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el Aquilón, y al Mediodía, y al Oriente y al Occidente;

15Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu simiente para siempre.

16Y haré tu simiente como el polvo de la tierra: que si alguno podrá contar el polvo de la tierra, también tu simiente será contada.

17Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la tengo de dar.

18Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el alcornocal de Mamre, que es en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

Sobre Génesis 13

¿Qué pasa aquí?

Abram vuelve de Egipto con riquezas. Sus pastores y los de Lot riñen por la tierra, así que Abram, con generosidad, le ofrece a Lot que elija primero. Lot mira la llanura del Jordán, bien regada, ve que es como el Edén y como Egipto, y la escoge, y se instala cerca de Sodoma. Cuando Lot se va, Dios renueva a Abram la promesa de la tierra: todo, en cada dirección. Abram se traslada a Hebrón y edifica un altar.

¿La idea principal?

Lot escoge la tierra que mejor se ve a los ojos; Abram le cede el paso y recibe una promesa más grande que cualquier tierra que Lot pudiera haber elegido.

Una línea para recordar

10: "Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra, como el huerto de Jehová" El inciso "antes que destruyese Jehová" es el narrador señalando en voz baja lo que Lot no podía ver.

El contexto

El valle del Jordán alrededor del mar Muerto era fértil y bien irrigado en la antigüedad. Las ciudades de la llanura eran asentamientos reales. La zona que después cubrió el sur del mar Muerto muestra señales de una destrucción catastrófica. La elección de Lot coincide con una geografía real que los lectores antiguos reconocerían.

¿Quién aparece?

Abram, generoso y confiado en Dios; Lot, cuya elección parece sabia y resulta peligrosa; Sarai está presente pero no se la nombra en este capítulo.

Por qué importa

La separación de Abram y Lot es una bifurcación geográfica y teológica. Los descendientes de Lot, moabitas y amonitas, serán vecinos y a veces enemigos de Israel. El capítulo establece que la grandeza de Abram está ligada a la confianza más que a la estrategia.

Para cuando sientes...

Para cuando otro se quedó con la oportunidad que tú querías y lo dejaste tomarla. Abram sostiene la tierra con la mano abierta, y Dios le dice enseguida: todo, hasta donde alcanza tu vista, es tuyo.