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Ezequiel 6
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Ezequiel 6Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y FUE a mí palabra de Jehová, diciendo:

2Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.

3Y dirás: Montes de Israel, oid palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros cuchillo, y destruiré vuestros altos.

4Y vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas: y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

5Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos; y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.

6En todas vuestras habitaciones las ciudades serán desiertas, y los altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y quebrados serán vuestros ídolos, y cesarán; y vuestras imágenes del sol serán destruídas, y vuestras obras serán deshechas.

7Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que soy Jehová.

8Mas dejaré que haya de vosotros quien escape del cuchillo entre las gentes, cuando fuereis esparcidos por las tierras.

9Y los que de vosotros escaparen, se acordarán de mí entre las gentes entre las cuales serán cautivos: porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario, que se apartó de mí, y a causa de sus ojos, que fornicaron tras sus ídolos: y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.

10Y sabrán que yo soy Jehová: no en vano dije que les había de hacer este mal.

11Así ha dicho el Señor Jehová: Hiere con tu mano, y huella con tu pie, y di: ¡ Ay de los males de la casa de Israel por todas las abominaciones! porque con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia caerán.

12El que estuviere lejos, morirá de pestilencia; y el que estuviere cerca caerá a cuchillo; y el que quedare, y fuere cercado, morirá de hambre: así cumpliré en ellos mi enojo.

13Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estarán en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, en todo collado alto, y en todas las cumbres de los montes, y debajo de todo árbol sombrío, y debajo de toda encina espesa, lugares donde dieron olor suave a todos sus ídolos.

14Y extenderé mi mano sobre ellos, y tornaré la tierra asolada y desierta, más que el desierto hacia Dibla, en todas sus habitaciones: y conocerán que yo soy Jehová.

Sobre Ezequiel 6

¿Qué pasa aquí?

Dios le dice a Ezequiel que profetice a los montes de Israel: los altos donde se levantan altares a otros dioses serán derribados, los adoradores muertos y los huesos esparcidos. Algunos sobrevivirán y serán dispersados entre las naciones, donde se acordarán de Dios y se avergonzarán de sí mismos por su idolatría. El capítulo termina con Dios declarando que, después de la destrucción, sabrán que él es Jehová.

¿La idea principal?

El juicio sobre la idolatría de Israel es inseparable de la misericordia: los sobrevivientes son preservados precisamente para que puedan recordar, arrepentirse y saber quién es Dios.

Una línea para recordar

9: "Y los que de vosotros escaparen, se acordarán de mí entre las gentes entre las cuales serán cautivos: porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario, que se apartó de mí," Aquí Dios no se describe como airado sino como quebrantado, y eso cambia por completo el tono.

El contexto

Hacia 593 a. C., Ezequiel habla desde Babilonia hacia el paisaje de Canaán. Los montes de Israel estaban salpicados de bamot, lugares altos, donde los santuarios locales mezclaban el culto a Jehová con prácticas cananeas. Ezequiel desmonta cualquier fantasía que quede de que la tierra misma está a salvo o de que se tolerará un sincretismo despreocupado.

¿Quién aparece?

Jehová, que habla por medio de Ezequiel; los montes y los altos como blancos simbólicos; los muertos y el remanente disperso que sobrevive para recordar.

Por qué importa

La frase "sabréis que yo soy Jehová" aparece aquí por primera de muchas veces en Ezequiel. Se convierte en el estribillo distintivo del libro: tanto el juicio como la restauración apuntan a este reconocimiento. Dios no castiga por castigar, sino para abrirse paso a través de la idolatría que ha cortado la relación.

Para cuando sientes...

Para cuando has visto destruirse algo precioso por decisiones que no puedes deshacer. El capítulo no aparta la mirada de esa devastación, pero señala que la memoria sobrevive incluso a la catástrofe, y que en la memoria empieza el arrepentimiento.