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Ezequiel 46
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Ezequiel 46Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1ASÍ ha dicho el Señor Jehová: La puerta del atrio de adentro que mira al oriente, estará cerrada los seis días de trabajo, y el día del sábado se abrirá: abriráse también el día de la nueva luna.

2Y el príncipe entrará por el camino del portal de la puerta de afuera, y estará al umbral de la puerta, mientras los sacerdotes harán su holocausto y sus pacíficos, y adorará a la entrada de la puerta: después saldrá; mas no se cerrará la puerta hasta la tarde.

3Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, a la entrada de la puerta, en los sábados y en las nuevas lunas.

4Y el holocausto que el príncipe ofrecerá a Jehová el día del sábado, será seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha:

5por presente un epha con cada carnero; y con cada cordero un presente, don de su mano, y un hin de aceite con el epha.

6Mas el día de la nueva luna, un becerro sin tacha de la vacada, y seis corderos, y un carnero: deberán ser sin defecto.

7Y hará presente de un epha con el becerro, y un epha con cada carnero: mas con los corderos, conforme a su facultad; y un hin de aceite por cada epha.

8Y cuando el príncipe entrare, entrará por el camino del portal de la puerta: y por el mismo camino saldrá.

9Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehová en las fiestas, el que entrare por la puerta del norte, saldrá por la puerta del mediodía; y el que entrare por la puerta del mediodía, saldrá por la puerta del norte: no volverá por la puerta por donde entró, sino que saldrá por la de enfrente de ella.

10Y el príncipe, cuando ellos entraren, él entrará en medio de ellos: y cuando ellos salieren, él saldrá.

11Y en las fiestas y en las solemnidades será el presente un epha con cada becerro, y un epha con cada carnero; y con los corderos, lo que le pareciere; y un hin de aceite con cada epha.

12Mas cuando el príncipe libremente hiciere holocausto o pacíficos a Jehová, abriránle la puerta que mira al oriente, y hará su holocausto y sus pacíficos, como hace en el día del sábado: después saldrá; y cerrarán la puerta después que saliere.

13Y sacrificarás a Jehová cada día en holocausto un cordero de un año sin defecto, cada mañana lo sacrificarás.

14Y con él harás todas las mañanas presente de la sexta parte de un epha, y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de harina: presente para Jehová continuamente por estatuto perpetuo.

15Ofrecerán pues el cordero, y el presente y el aceite, todas las mañanas en holocausto continuo.

16Así ha dicho el Señor Jehová: Si el príncipe diere algún don de su heredad a alguno de sus hijos, será de ellos; posesión de ellos será por herencia.

17Mas si de su heredad diere don a alguno de sus siervos, será de él hasta el año de libertad, y volverá al príncipe; mas su herencia será de sus hijos.

18Y el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, por no defraudarlos de su posesión: de lo que él posee dará herencia a sus hijos; para que mi pueblo no sea echado cada uno de su posesión.

19Metióme después por la entrada que estaba hacia la puerta, a las cámaras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte, y había allí un lugar a los lados del occidente.

20Y díjome: Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán el sacrificio por el pecado y la expiación: allí cocerán el presente, por no sacarlo al atrio de afuera para santificar al pueblo.

21Luego me sacó al atrio de afuera, y llevóme por los cuatro rincones del atrio; y en cada rincón había un patio.

22En los cuatro rincones del atrio había patios juntos de cuarenta codos de longitud, y treinta de anchura: tenían una misma medida todos cuatro a los rincones.

23Y había una pared alrededor de ellos, alrededor de todos cuatro, y chimeneas hechas abajo alrededor de las paredes.

24Y díjome: Estos son los aposentos de los cocineros, donde los servidores de la casa cocerán el sacrificio del pueblo.

Sobre Ezequiel 46

¿Qué pasa aquí?

Las normas litúrgicas para el príncipe en el nuevo templo: la puerta oriental del atrio interior está cerrada los días de trabajo, pero abierta los sábados y las lunas nuevas. El príncipe adora en el umbral; el pueblo adora a la entrada de la puerta. Nadie vuelve atrás por el camino dentro del templo; se sale por la puerta opuesta. El príncipe no puede enajenar para siempre la tierra de sus hijos ni tomar la propiedad del pueblo. Se miden los lugares de las cocinas del templo donde se cuecen las ofrendas.

¿La idea principal?

Un culto ordenado requiere un movimiento ordenado, y el culto del príncipe se regula con tanto cuidado como el del pueblo, quitando cualquier privilegio que pudiera llevar a la explotación.

Una línea para recordar

16: "Así ha dicho el Señor Jehová: Si el príncipe diere algún don de su heredad a alguno de sus hijos, será de ellos; posesión de ellos será por herencia." La provisión dinástica existe, pero no puede pasar por encima de los derechos de propiedad del pueblo.

El contexto

Hacia 573 a. C., en la visión. Las normas de la puerta oriental son paralelas a las de la puerta oriental exterior del capítulo 44: los umbrales sagrados importan. El recorrido en un solo sentido por el templo anticipa la imagen del Apocalipsis del río de vida que fluye en una dirección desde el trono.

¿Quién aparece?

El príncipe, que adora en el umbral y regula las donaciones; el pueblo, que entra por la puerta del norte y sale por la del sur; los sacerdotes, que manejan las ofrendas; las cocinas que atienden los levitas.

Por qué importa

El tránsito en un solo sentido por las puertas del templo es a la vez funcional en lo litúrgico y rico en lo simbólico: en la adoración no se vuelve por donde se entró. El recorrido por el espacio sagrado es transformación, no mera asistencia. Las disposiciones de las cocinas al final del capítulo devuelven la visión a la provisión práctica: lo sagrado necesita infraestructura.

Para cuando sientes...

Para cuando una institución religiosa se ha convertido en un lugar donde los poderosos toman más de lo que aportan. El capítulo legisla contra ese patrón con detalles concretos: el príncipe adora en el umbral, no detrás de un biombo. Da dones a sus hijos, pero no puede tocar la tierra de nadie más.