Deuteronomio 24Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1CUANDO alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa torpe, le escribirá carta de repudio, y se la entregará en su mano, y despedirála de su casa.
2Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3Y si la aborreciere aqueste último, y le escribiere carta de repudio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si muriere el postrer hombre que la tomó para sí por mujer,
4No podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue amancillada; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
5Cuando tomare alguno mujer nueva, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a su mujer que tomó.
6No tomarás en prenda la muela de molino, ni la de abajo ni la de arriba: porque sería prendar la vida.
7Cuando fuere hallado alguno que haya hurtado persona de sus hermanos los hijos de Israel, y hubiere mercadeado con ella, o la hubiere vendido, el tal ladrón morirá, y quitarás el mal de en medio de ti.
8Guárdate de llaga de lepra, observando diligentemente, y haciendo según todo lo que os enseñaren los sacerdotes Levitas: cuidaréis de hacer como les he mandado.
9Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto.
10Cuando dieres a tu prójimo alguna cosa emprestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda:
11Fuera estarás, y el hombre a quien prestaste, te sacará afuera la prenda.
12Y si fuere hombre pobre, no duermas con su prenda:
13Precisamente le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que duerma en su ropa, y te bendiga: y te será justicia delante de Jehová tu Dios.
14No hagas agravio al jornalero pobre y menesteroso, así de tus hermanos como de tus extranjeros que están en tu tierra en tus ciudades:
15En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo: pues es pobre, y con él sustenta su vida: porque no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.
16Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.
17No torcerás el derecho del peregrino y del huérfano; ni tomarás por prenda la ropa de la viuda:
18Mas acuérdate que fuiste siervo en Egipto, y de allí te rescató Jehová tu Dios: por tanto, yo te mando que hagas esto.
19Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás a tomarla: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será; porque te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.
20Cuando sacudieres tus olivas, no recorrerás las ramas tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será.
21Cuando vendimiares tu viña, no rebuscarás tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será.
22Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto: por tanto, yo te mando que hagas esto.
Sobre Deuteronomio 24
¿Qué pasa aquí?
Moisés da leyes sobre el divorcio y el nuevo matrimonio, protecciones para los recién casados, la prohibición de tomar la piedra de molino como prenda de un préstamo, de secuestrar y esclavizar a israelitas, normas sobre la lepra, la prenda del manto durante la noche, el pago puntual a los jornaleros, la culpa individual frente al castigo colectivo, la justicia para extranjeros y huérfanos, y dejar gavillas y rebuscos para los pobres. Cada ley atiende una vulnerabilidad concreta.
¿La idea principal?
La ley vuelve una y otra vez a los casos límite: el recién casado, el jornalero que espera su paga, la viuda cuyo manto se toma como prenda. Son las personas que el sistema olvida, y Moisés las nombra una por una.
Una línea para recordar
15: "En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo: pues es pobre, y con él sustenta su vida: porque no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado." El jornalero no puede darse el lujo de esperar. Su necesidad convierte tu puntualidad en una obligación moral.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Moisés describe una economía rural y agrícola: campos en plena siega, trabajadores que esperan su paga al caer la tarde, viudas que recogen espigas en las orillas. La ley está hecha para ese mundo, con sus texturas concretas de poder y vulnerabilidad.
¿Quién aparece?
Moisés, legislando. La mujer divorciada y la situación de su nuevo matrimonio. La pareja recién casada. El jornalero. El extranjero, el huérfano y la viuda, que reciben los rebuscos. Se distingue de forma explícita la culpa individual del castigo colectivo.
Por qué importa
El versículo 16, que dice que los hijos no morirán por los pecados de los padres ni los padres por los de los hijos, se convierte en una corrección teológica directa a una mala lectura de la prohibición del éxodo sobre visitar la maldad hasta la tercera y cuarta generación. Los profetas Jeremías y Ezequiel construyen más tarde sobre este principio en sus críticas a la teología de la culpa colectiva.
Para cuando sientes...
Para cuando sientes que el sistema nunca se fija en gente como tú. El capítulo muestra a Moisés enumerando de forma sistemática a cada persona que el sistema suele ignorar y metiendo su protección en la ley.