Libros
Colosenses 3
3/4

Colosenses 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Colosenses 3
Escuchar en

1SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

3Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

5Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría:

6Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión.

7En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas.

8Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.

9No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,

10Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme a la imagen del que lo crió;

11Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Escita, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos.

12Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;

13Sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

14Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.

15Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.

16La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros con salmos e himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.

17Y todo lo que hacéis, sea de palabra, o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él.

18Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

19Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.

20Hijos, obedeced a vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.

21Padres, no irritéis a vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.

22Siervos, obedeced en todo a vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios:

23Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres;

24Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís.

25Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepción de personas.

Sobre Colosenses 3

¿Qué pasa aquí?

Como los creyentes han muerto con Cristo y su vida está ahora escondida con él en Dios, Pablo los llama a reorientarlo todo alrededor de esa realidad. Pon la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Haz morir las conductas viejas arraigadas en el yo: la inmoralidad sexual, la avaricia, la ira, la malicia y la mentira. Vístete del nuevo hombre, formado a la imagen del creador, donde Cristo es el todo y en todos. Revístete de compasión, bondad, humildad, paciencia y, sobre todo, amor. Deja que la paz de Cristo gobierne, y haz todo en el nombre del Señor Jesús. Siguen instrucciones para el hogar dirigidas a esposas, maridos, hijos, padres y siervos.

¿La idea principal?

La resurrección no es un suceso futuro que estás esperando. Ya moriste, y tu vida está escondida con Cristo. Eso cambia lo que vistes, cómo hablas y cómo tratas a tu casa.

Una línea para recordar

2: "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra." No es una huida de la realidad sino una reorientación del deseo: cuando sabes dónde está de verdad tu vida, las cosas que antes dominaban tu atención pierden su fuerza.

El contexto

Una familia de Colosas oye leer este capítulo en voz alta y siente que el aire cambia. El marido que ha sido frío con su esposa oye: no seas áspero con ella. El padre que presiona demasiado a sus hijos oye: no los desanimes. El trabajador esclavizado que ha estado cumpliendo sin sinceridad oye: hazlo como para el Señor y no para los hombres, y el Señor mismo te recompensará. Nada de esto reestructura el orden social de la noche a la mañana, pero pone cada relación bajo otro techo.

¿Quién aparece?

Pablo, que aplica la teología de los capítulos 1 y 2 a la vida diaria sin perder altura. La comunidad de Colosas con toda su complejidad social: matrimonios, padres, hijos, trabajadores esclavizados y quienes eran sus dueños. Cristo, nombrado explícitamente como Señor común de cada papel dentro del hogar.

Por qué importa

El capítulo 3 muestra el método de Pablo: la doctrina impulsa la práctica, no al revés. La lista de vicios que dejar y virtudes que vestir se lee como dos guardarropas, y la imagen de vestirse es intencional. El código del hogar que sigue llama la atención por su reciprocidad: se habla a cada categoría de la casa, y cada relación se presenta como vivida en última instancia delante de Cristo, no como simple convención social.

Para cuando sientes...

Para cuando los viejos patrones de ira, amargura o egoísmo siguen saliendo a flote aunque sepas que no deberías. Pablo no dice que te esfuerces más. Dice que ya te despojaste del viejo hombre. El capítulo te llama a actuar de acuerdo con un cambio que ya ocurrió, y esa es una invitación muy distinta.