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Apocalipsis 14
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Apocalipsis 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y MIRÉ, y he aquí, el Cordero estaba sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes.

2Y oí una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno: y oí una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas:

3Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra.

4Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vírgenes. Estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero.

5Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios.

6Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo,

7Diciendo en alta voz: Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas.

8Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, aquella grande ciudad, porque ella ha dado a beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

9Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y toma la señal en su frente, o en su mano,

10Este también beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero:

11Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran a la bestia y a su imagen, no tienen reposo día ni noche, ni cualquiera que tomare la señal de su nombre.

12Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.

13Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen.

14Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.

15Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está madura.

16Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada.

17Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.

18Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas.

19Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios.

20Y el lagar fue hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.

Sobre Apocalipsis 14

¿Qué pasa aquí?

El Cordero está en pie sobre el monte de Sión con los 144.000, que tienen el nombre del Padre en la frente y cantan un cántico que solo ellos pueden aprender. Tres ángeles vuelan por el cielo: el primero anuncia el evangelio eterno a toda nación, el segundo anuncia la caída de Babilonia, el tercero anuncia el destino de los que adoran a la bestia y reciben su marca. Una voz habla de la paciencia de los santos. El capítulo cierra con dos siegas: una de grano, hecha por uno semejante al Hijo del hombre, y una de uvas de la vid de la tierra, echadas en el lagar de la ira de Dios, de donde sale sangre.

¿La idea principal?

Entre el reclamo total de la bestia en el capítulo 13 y los juicios de las copas que vienen, este capítulo inserta una visión de dónde están los sellados, qué se proclama a todas las naciones y cuáles son los dos desenlaces posibles.

Una línea para recordar

13: "Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen." Una de las siete bienaventuranzas de Apocalipsis, pronunciada sobre los que mueren fieles, con la afirmación asombrosa de que sus obras van con ellos.

El contexto

El monte de Sión en Apocalipsis es un lugar celestial, no la colina de Jerusalén, y sitúa a los 144.000 a salvo delante del trono mientras el dominio de la bestia se extiende sobre la tierra de abajo. El contraste entre su canto y los anuncios de juicio del ángel es fuerte: el mismo momento que para unos significa descanso y canto, para otros significa lagar e ira.

¿Quién aparece?

Los 144.000 en el monte de Sión, descritos como primicias, sin mancha y sin engaño; tres ángeles con sus proclamas; uno semejante al Hijo del hombre, sentado sobre una nube con corona de oro y una hoz aguda; un ángel que sale del templo y otro del altar, que dirigen las siegas.

Por qué importa

Las dos siegas usan la misma imagen agrícola para desenlaces radicalmente distintos. La siega del grano puede representar la reunión de los justos; la vendimia, que culmina con sangre hasta los frenos de los caballos a lo largo de 1.600 estadios, es inequívocamente terrible. El número de estadios equivale más o menos a la longitud de la antigua Palestina, lo que puede ser geografía deliberada o una totalidad simbólica.

Para cuando sientes...

Para cuando la fidelidad parece invisible y te preguntas lo que te ha costado. La bienaventuranza sobre los muertos fieles no es un consuelo por una pérdida, sino una afirmación sobre lo que permanece: sus obras los siguen. Lo que hicieron importa más allá de su muerte.