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2 Timoteo 4
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2 Timoteo 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1REQUIERO yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino,

2Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias,

4Y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas.

5Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.

6Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano.

7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

9Procura venir presto a mí:

10Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia.

11Lucas solo está conmigo. Toma a Marcos, y tráele contigo; porque me es útil para el ministerio.

12A Tíquico envié a Éfeso.

13Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo: y los libros, mayormente los pergaminos.

14Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme a sus hechos.

15Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido a nuestras palabras.

16En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado.

17Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león.

18Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

19Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo.

20Erasto se quedó en Corinto; y a Trófimo dejé en Mileto enfermo.

21Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos.

22El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén. La segunda epístola a Timoteo, el cual fue el primer obispo ordenado en Éfeso, fue escrita de Roma, cuando Pablo fue presentado la segunda vez a César Nerón.

Sobre 2 Timoteo 4

¿Qué pasa aquí?

El encargo final de Pablo: predicar la palabra con constancia terca, a tiempo y fuera de tiempo, porque viene el día en que la gente se amontonará maestros que le digan lo que quiere oír. Luego pronuncia su propio epitafio, cuenta la soledad de su primera defensa, pide a Timoteo que venga pronto y cierra con saludos personales, una última advertencia sobre Alejandro y una bendición final.

¿La idea principal?

Pablo ha corrido la carrera completa. Su último pedido a Timoteo no es cuidar su legado sino compañía: ven antes del invierno, trae el capote, trae a Marcos.

Una línea para recordar

7: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." Tres frases cortas que cargan todo el peso de una vida entregada al servicio, escritas desde una celda donde la muerte espera.

El contexto

Se acerca un invierno romano. Pablo en una celda húmeda, sabiendo que le queda poco tiempo, dicta con la misma precisión que usaría para una carta a una iglesia. Pide abrigo y pergaminos. Le pide a Timoteo que se apresure. La corona de justicia lo espera, pero ahora mismo solo quiere ver una cara conocida más antes del final.

¿Quién aparece?

Pablo, esperando la ejecución. Timoteo, llamado con urgencia. Demas, que ha abandonado a Pablo por amor a este mundo. Lucas, el único compañero que sigue con él. Marcos, restaurado, ahora llamado útil. Alejandro el calderero, que se ha opuesto activamente a la obra de Pablo.

Por qué importa

Es la última carta de Pablo que se conserva. Predica la palabra hasta el final, rectifica respecto a Marcos (reconciliando lo que Hechos 15 dejó roto), nombra la soledad de ser desamparado en el juicio y encuentra que el Señor estuvo a su lado de todos modos. La carta termina donde empezó: en la gracia.

Para cuando sientes...

El pedido del capote y los libros es el momento más humano de las cartas de Pablo. Nada heroico, solo real. Un hombre con frío en la cárcel que todavía quiere leer y que extraña a su amigo.