2 Samuel 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y ACONTECIÓ después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los Amalecitas, estuvo dos días en Siclag:
2Y al tercer día acaeció, que vino uno del campo de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza: y llegando a David, postróse en tierra, e hizo reverencia.
3Y preguntóle David: ¿ De dónde vienes? Y él respondió: Heme escapado del campo de Israel.
4Y David le dijo: ¿ Qué ha acontecido? ruégote que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos: también Saúl y Jonatán su hijo murieron.
5Y dijo David a aquel mancebo que le daba las nuevas: ¿ Cómo sabes que Saúl es muerto, y Jonatán su hijo?
6Y el mancebo que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que estaba recostado sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo.
7Y como él miró atrás, vióme y llamóme; y yo dije: Heme aquí.
8Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy Amalecita.
9Y él me volvió a decir: Yo te ruego que te pongas sobre mí, y me mates, porque me toman angustias, y toda mi alma está aún en mí.
10Yo entonces púseme sobre él, y matélo, porque sabía que no podía vivir después de su caída: y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la ajorca que traía en su brazo, y helas traído acá a mi señor.
11Entonces David trabando de sus vestidos, rompiólos; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.
12Y lloraron y lamentaron, y ayunaron hasta la tarde, por Saúl y por Jonatán su hijo, y por el pueblo de Jehová, y por la casa de Israel: porque habían caído a cuchillo.
13Y David dijo a aquel mancebo que le había traído las nuevas: ¿ De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, Amalecita.
14Y díjole David: ¿ Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová?
15Entonces llamó David uno de los mancebos, y díjole: Llega, y mátalo. Y él lo hirió, y murió.
16Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues que tu boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.
17Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha.
18Dijo también que enseñasen al arco a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro del derecho:)
19Perecido ha la gloria de Israel sobre tus montañas! ¡ Cómo han caído los valientes!
20No lo denunciéis en Gat, no deis las nuevas en las plazas de Ascalón; porque no se alegren las hijas de los Filisteos, porque no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
21Montes de Gilboa, ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; porque allí fue desechado el escudo de los valientes, el escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite.
22Sin sangre de muertos, sin grosura de valientes, el arco de Jonatán nunca volvió, ni la espada de Saúl se tornó vacía.
23Saúl y Jonatán, amados y queridos en su vida, en su muerte tampoco fueron apartados: más ligeros que águilas, más fuertes que leones.
24Hijas de Israel, llorad sobre Saúl, que os vestía de escarlata en regocijos, que adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.
25Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡ Jonatán, muerto en tus alturas!
26Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce: más maravilloso me fue tu amor, que el amor de las mujeres.
27Cómo han caído los valientes, y perecieron las armas de guerra!
Sobre 2 Samuel 1
¿Qué pasa aquí?
David recibe la noticia de la muerte de Saúl y Jonatán en el campo de batalla del monte de Gilboa. Un amalecita afirma haber rematado a Saúl y le lleva la corona a David, esperando una recompensa. David manda ejecutar al hombre y luego derrama uno de los lamentos más descarnados de la Escritura, el Cantar del Arco, llorando a Saúl y a su amigo más cercano, Jonatán.
¿La idea principal?
El duelo y la lealtad no esperan a la política. David llora a su enemigo y a su amigo amado con la misma angustia.
Una línea para recordar
26: "Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce: más maravilloso me fue tu amor, que el amor de las mujeres." La frase recoge un vínculo forjado en años de peligro, uno que sobrevive al odio de Saúl y a la propia muerte de Jonatán.
El contexto
Hacia el año 1010 a.C., David está en Siclag, en el sur de Canaán, todavía formalmente vasallo del rey filisteo Achis. Llega la noticia de que la batalla de Gilboa ha sido una catástrofe para Israel. Los filisteos controlan ahora el norte. El camino de David al trono acaba de abrirse, pero él no lo toma: rasga sus vestidos y llora.
¿Quién aparece?
David, que llora y ejecuta; el mensajero amalecita, que juzga mal la reacción de David; Jonatán, honrado en la muerte; Saúl, elogiado a pesar de los años de conflicto.
Por qué importa
El lamento que David canta por Saúl es una de las piezas de poesía hebrea más antiguas de la Biblia, conservada del libro de Jaser. Presenta a David no como un triunfalista que se apodera del poder, sino como un hombre que de verdad llora la caída de la casa de su predecesor. La transición política comienza en tristeza, no en celebración.
Para cuando sientes...
Para cuando has perdido a alguien complicado, alguien a quien amaste y bajo quien sufriste a la vez. David demuestra que puedes sostener el duelo y el alivio al mismo tiempo sin tener que elegir.