2 Crónicas 25Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1DE VEINTICINCO años era Amasías cuando comenzó a reinar, y veintinueve años reinó en Jerusalem: el nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalem.
2Hizo él lo recto en los ojos de Jehová aunque no de perfecto corazón.
3Y luego que fue confirmado en el reino, mató a sus siervos que habían muerto al rey su padre;
4Mas no mató a los hijos de ellos, según lo que está escrito en la ley en el libro de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; mas cada uno morirá por su pecado.
5Juntó luego Amasías a Judá, y con arreglo a las familias púsoles tribunos y centuriones por todo Judá y Benjamín; y tomólos por lista de veinte años arriba, y fueron hallados en ellos trescientos mil escogidos para salir a la guerra, que tenían lanza y escudo.
6Y de Israel tomó a sueldo cien mil hombres valientes, por cien talentos de plata.
7Mas un varón de Dios vino a él, diciéndole: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no es con Israel, ni con todos los hijos de Efraín.
8Pero si tú vas, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está la fortaleza, o para ayudar, o para derribar.
9Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿ Qué pues se hará de cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: De Jehová es darte mucho más que esto.
10Entonces Amasías apartó el escuadrón de la gente que había venido a él de Efraín, para que se fuesen a sus casas: y ellos se enojaron grandemente contra Judá, y volviéronse a sus casas encolerizados.
11Esforzándose entonces Amasías, sacó su pueblo, y vino al valle de la Sal: e hirió de los hijos de Seir diez mil.
12Y los hijos de Judá tomaron vivos otros diez mil, los cuales llevaron a la cumbre de un peñasco, y de allí los despeñaron, y todos se hicieron pedazos.
13Empero los del escuadrón que Amasías había despedido, porque no fuesen con él a la guerra, derramáronse sobre las ciudades de Judá, desde Samaria hasta Bet-horón, e hirieron de ellos tres mil, y tomaron un grande despojo.
14Regresando luego Amasías de la matanza de los Idumeos, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y púsoselos para sí por dioses, y encorvóse delante de ellos, y quemóles perfumes.
15Encendióse por tanto el furor de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿ Por qué has buscado los dioses de gente, que no libraron a su pueblo de tus manos?
16profeta estas cosas, él le respondió: ¿ Hante puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso: ¿ por qué quieres que te maten? Y al cesar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha acordado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste a mi consejo.
17Y Amasías rey de Judá, habido su consejo, envió a decir a Joas, hijo de Joacaz hijo de Jehú, rey de Israel: Ven, y veámonos cara a cara.
18Entonces Joas rey de Israel envió a decir a Amasías rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano, envió al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da tu hija a mi hijo por mujer. Y he aquí que las bestias fieras que estaban en el Líbano, pasaron, y hollaron el cardo.
19Tú dices: He aquí he herido a Edom; y tu corazón se enaltece para gloriarte: ahora estáte en tu casa; ¿ para qué te entrometes en mal, para caer tú y Judá contigo?
20Mas Amasías no quiso oir; porque estaba de Dios, que los quería entregar en manos de sus enemigos, por cuanto habían buscado los dioses de Edom.
21Subió pues Joas rey de Israel, y viéronse cara a cara él y Amasías rey de Judá, en Bet-semes, la cual es de Judá.
22Pero cayó Judá delante de Israel, y huyó cada uno a su estancia.
23Y Joas rey de Israel prendió en Bet-semes a Amasías rey de Judá, hijo de Joas hijo de Joacaz, y llevólo a Jerusalem: y derribó el muro de Jerusalem desde la puerta de Efraín hasta la puerta del ángulo, cuatrocientos codos.
24tomó todo el oro y plata, y todos los vasos que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros de la casa del rey, y los hijos de los príncipes, y volvióse a Samaria.
25Y vivió Amasías hijo de Joas, rey de Judá, quince años después de la muerte de Joas hijo de Joacaz rey de Israel.
26Lo demás de los hechos de Amasías, primeros y postreros, ¿ no está escrito en el libro de los reyes de Judá y de Israel?
27Desde aquel tiempo que Amasías se apartó de Jehová, maquinaron contra él conjuración en Jerusalem; y habiendo él huído a Laquis, enviaron tras él a Laquis, y allá lo mataron;
28Y trajéronlo en caballos, y sepultáronlo con sus padres en la ciudad de Judá.
Sobre 2 Crónicas 25
¿Qué pasa aquí?
Amasías llega a ser rey y hace lo recto, aunque no de todo corazón. Ejecuta a los asesinos de su padre, pero no a sus hijos. Contrata soldados israelitas y luego los despide por consejo de un profeta, perdiendo el pago. Derrota a Edom, pero se trae a sus dioses y empieza a adorarlos. Cuando un profeta lo confronta, es reprendido. Después Amasías busca pelea con Israel; Joás de Israel le advierte, pero él insiste. Israel derrota duramente a Judá, abre brecha en el muro de Jerusalén y saquea el templo. Amasías es asesinado.
¿La idea principal?
La obediencia parcial es una categoría propia de fracaso: Amasías sigue a Dios cuando le cuesta caro y lo abandona cuando le conviene, y el rumbo de su reinado sigue el rumbo de su devoción.
Una línea para recordar
2: "Hizo él lo recto en los ojos de Jehová aunque no de perfecto corazón." El veredicto más económico del cronista sobre un rey complicado, y la clave para leer todo lo que sigue.
El contexto
Los mercenarios de Israel a quienes se envía de regreso descargan su resentimiento sobre ciudades de Judá en el camino. Amasías pierde dinero, pierde soldados y gana enemigos en su frontera norte, todo por seguir el consejo del profeta. Luego intenta compensarlo buscando una guerra con Israel, y también la pierde. La ironía es que la obediencia le ahorró dinero, pero la fidelidad incompleta le costó el reino.
¿Quién aparece?
Amasías, el seguidor a medias cuya inconstancia resulta fatal; Joás de Israel, que le advierte con claridad y luego lo derrota; el profeta sin nombre, reprendido y despedido cuando habla de forma inoportuna.
Por qué importa
Que Amasías importe los dioses edomitas después de derrotar a Edom es uno de los actos más extraños de Crónicas. El cronista hace una afirmación teológica: te conviertes en lo que adoras. Derrotó a un pueblo cuyos dioses luego adoptó, lo que significa que la victoria se volvió una especie de derrota. La comunidad posterior al exilio acababa de volver de Babilonia después de sobrevivir a esta misma tentación.
Para cuando sientes...
Para cuando sabes que has estado comprometido solo a medias y te preguntas si de verdad importa. El capítulo sostiene que sí, no como castigo, sino como rumbo: la devoción parcial apunta hacia algún lado, y la dirección se va acumulando.