2 Crónicas 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó a Rama, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá.
2Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
3Haya alianza entre mí y ti, como la hubo entre mi padre y tu padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí.
4Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos a la ciudades de Israel: y batieron a Ijón, Dan, y Abel-maim, y las ciudades fuertes de Neftalí.
5Y oyendo esto Baasa, cesó de edificar a Rama, y dejó su obra.
6Entonces el rey Asa tomó a todo Judá, y lleváronse de Rama la piedra y madera con que Baasa edificaba, y con ella edificó a Gibaa y Mizpa.
7En aquel tiempo vino Hanani vidente a Asa rey de Judá, y díjole: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.
8Los Etíopes y los Libios, ¿ no eran un ejército numerosísimo, con carros y muy mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos.
9Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí adelante habrá guerra contra ti.
10Y enojado Asa contra el vidente, echólo en la casa de la cárcel, porque fue en extremo conmovido a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo algunos del pueblo.
11Mas he aquí, los hechos de Asa, primeros y postreros, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
12Y el año treinta y nueve de su reinado enfermó Asa de los pies para arriba, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos.
13Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado.
14Y sepultáronlo en sus sepulcros que él había hecho para sí en la ciudad de David; Y pusiéronlo en una litera, la cual hinchieron de aromas y diversas materias odoríferas, preparadas por obra de perfumadores; e hiciéronle una quema muy grande.
Sobre 2 Crónicas 16
¿Qué pasa aquí?
En el año treinta y seis del reinado de Asa, Baasa de Israel fortifica Ramá para bloquear a Judá. Asa usa el tesoro del templo para contratar a Ben-adad de Siria para que ataque a Israel, y funciona. El vidente Hanani reprende a Asa: por haberte apoyado en el rey de Siria en lugar de en Dios, perdiste una victoria que podías haber tenido. Asa se enfurece y encarcela al profeta. Más tarde Asa sufre una grave enfermedad en los pies, pero consulta a los médicos en lugar de a Dios, y muere. La evaluación es ambigua.
¿La idea principal?
Un rey que empezó confiando en Dios por completo termina encarcelando profetas y consultando médicos en lugar de a Dios, lo que muestra que la fidelidad no es un estado permanente, sino una decisión diaria.
Una línea para recordar
9: "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí adelante habrá guerra contra ti." El profeta nombra tanto la postura divina como el costo concreto del desvío.
El contexto
El reinado de Asa abarca del 910 al 869 a. C. El año treinta y seis trae un giro tardío que el cronista registra sin suavizar. El detalle de los médicos al final es el último dato del relato: aun en el sufrimiento físico, Asa no se vuelve atrás. La enfermedad de los pies y el profeta encarcelado son su legado, junto con las reformas reales que los precedieron.
¿Quién aparece?
Asa en su decadencia, ahora airado y cerrado a la corrección; Hanani el vidente, que dice una verdad que nadie quiere oír y paga por ello; Ben-adad de Siria, comprado con la plata del templo.
Por qué importa
La decadencia de Asa es uno de los casos de estudio más importantes del cronista. Un hombre que se plantó frente a un ejército de un millón de hombres y declaró que dependía totalmente de Dios termina su vida consultando médicos y encarcelando la voz de Dios. El cronista no lo perdona. La tragedia está en el contraste: cuánto puede deslizarse un buen comienzo sin la práctica diaria de lo que hizo bueno el principio.
Para cuando sientes...
Para cuando reconoces que dejaste de hacer lo que antes te definía y empezaste a usar las estrategias que usa todo el mundo. Asa no lo llama concesión. Probablemente lo llama pragmatismo. Hanani lo llama locura.