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2 Crónicas 14
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2 Crónicas 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y DURMIÓ Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David. Y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años.

2E hizo Asa lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová su Dios.

3Porque quitó los altares del culto ajeno, y los altos; quebró las imágenes, y taló los bosques;

4Y mandó a Judá que buscasen a Jehová el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y sus mandamientos.

5Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los altos y las imágenes, y estuvo el reino quieto delante de él.

6Y edificó ciudades fuertes en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado reposo.

7Dijo por tanto a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas, y barras, ya que la tierra es nuestra: porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios, hémosle buscado, y él nos ha dado reposo de todas partes. Edificaron pues, y fueron prosperados.

8Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos y ochenta mil que traían escudos y flechaban arcos; todos hombres diestros.

9Y salió contra ellos Zera Etiope con un ejército de mil millares, y trescientos carros; y vino hasta Maresa.

10Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa.

11Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: Jehová, no tienes tú más con el grande que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.

12Y Jehová deshizo los Etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los Etíopes.

13Y Asa, y el pueblo que con él estaba, lo siguió hasta Gerar: y cayeron los Etíopes hasta no quedar en ellos aliento; porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les tomaron muy grande despojo.

14Batieron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehová fue sobre ellos: y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran despojo.

15Asimismo dieron sobre las cabañas de los ganados, y trajeron muchas ovejas y camellos, y volviéronse a Jerusalem.

Sobre 2 Crónicas 14

¿Qué pasa aquí?

Asa llega a ser rey y recibe una evaluación positiva. Quita los altares extranjeros, las estatuas y los bosques de Asera, y manda a Judá que busque a Dios. Reconstruye las ciudades fortificadas y tiene diez años de paz. Un enorme ejército etíope invade bajo el mando de Zera. Asa clama a Dios antes de la batalla, declarando que se apoya en él frente a esta fuerza abrumadora. Dios derrota a los etíopes y Judá saquea un campamento inmenso.

¿La idea principal?

La fidelidad en los años tranquilos antes de la crisis es la preparación para la crisis: la década de reforma y fortificación de Asa le da una base desde la cual clamar a Dios cuando llega la invasión.

Una línea para recordar

11: "Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: Jehová, no tienes tú más con el grande que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre." La declaración más clara de teología militar en Crónicas: el resultado depende de en quién te apoyas.

El contexto

La invasión de Zera no está atestiguada fuera de la Biblia, lo que ha llevado a los estudiosos a debatir su historicidad, aunque algunos identifican a Zera con un oficial egipcio. Sea cual fuere el hecho histórico, el cronista lo presenta como la prueba de la década fundacional de Asa. La reforma sin crisis está incompleta. La invasión demuestra que la reforma de Asa no fue una actuación, sino un reajuste genuino.

¿Quién aparece?

Asa, el rey reformador; Zera el etíope, al mando de un ejército descrito como de un millón de hombres; el pueblo de Judá, que ha pasado una década siendo formado para este momento.

Por qué importa

El cronista une una y otra vez la seguridad nacional con la fidelidad religiosa. La paz que le permite a Asa edificar sus ciudades brota de quitar los lugares altos y mandar a la nación que busque a Dios. Cuando llega la crisis, la infraestructura espiritual ya está en su lugar. No es superstición, sino la tesis constante del cronista sobre cómo perduran los reinos.

Para cuando sientes...

Para cuando enfrentas algo tan grande que parece absurdo pensar que puedes con ello, y lo único que puedes hacer es nombrar la desproporción con honestidad. Asa no finge que las fuerzas están parejas. Solo dice dónde está parado y con quién.