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2 Crónicas 10
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2 Crónicas 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y ROBOAM fue a Siquem porque en Siquem se había juntado todo Israel para hacerlo rey.

2Y como lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, donde había huído a causa del rey Salomón, volvió de Egipto.

3Y enviaron y llamáronle. Vino pues Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:

4Tu padre agravó nuestro yugo: afloja tú, pues, ahora algo de la dura servidumbre, y del grave yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos.

5Y él les dijo: Volved a mí de aquí a tres días. Y el pueblo se fue.

6Entonces el rey Roboam tomó consejo con los viejos, que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y díjoles: ¿ Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo?

7Y ellos le hablaron, diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y los agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán perpetuamente.

8dejando el consejo que le dieron los viejos, tomó consejo con los mancebos que se habían criado con él, y que delante de él asistían;

9Y díjoles: ¿ Qué aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?

10Entonces los mancebos que se habían criado con él, le hablaron, diciendo: Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo, Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú descárganos: así les dirás: Lo más menudo mío es más grueso que los lomos de mi padre.

11Así que, mi padre os cargó de grave yugo, y yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones.

12Vino pues Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día: según el rey les había mandado diciendo: Volved a mí de aquí a tres días.

13Y respondióles el rey ásperamente; pues dejó el rey Roboam el consejo de los viejos,

14Y hablóles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, y yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones.

15Y no escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para cumplir Jehová su palabra que había hablado, por Ahías Silonita, a Jeroboam hijo de Nabat.

16Y viendo todo Israel que el rey no les había oído, respondió el pueblo al rey, diciendo: ¿ Qué parte tenemos nosotros con David, ni herencia en el hijo de Isaí? ¡ Israel, cada uno a sus estancias! ¡ David, mira ahora por tu casa! Así se fue todo Israel a sus estancias.

17Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá.

18Envió luego el rey Roboam a Adoram, que tenía cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se esforzó el rey Roboam, y subiendo en un carro huyó a Jerusalem.

19Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.

Sobre 2 Crónicas 10

¿Qué pasa aquí?

Roboam va a Siquem para ser coronado. Las tribus del norte piden alivio de los pesados trabajos que exigía Salomón. Los consejeros ancianos aconsejan clemencia; los jóvenes aconsejan dureza. Roboam escucha a los jóvenes y amenaza con empeorar las cosas. Las tribus del norte responden separándose, gritando el viejo lema de rebelión: cada uno a sus tiendas, oh Israel. El encargado de los trabajos forzados de Roboam muere apedreado. El reino se divide.

¿La idea principal?

Una sola decisión tomada por orgullo y mal consejo despedaza un reino unido en una sola tarde, y la fractura nunca sana del todo.

Una línea para recordar

14: "Y hablóles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, y yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones." La respuesta de Roboam no solo es necia sino despectiva, y el desprecio de un líder destruye la lealtad al instante.

El contexto

Siquem era una elección natural para la coronación porque era una ciudad central del norte con un profundo significado tribal. La petición de las tribus del norte no era descabellada: las obras de Salomón habían exigido una enorme cantidad de trabajo a la población. El cronista, escribiendo desde el exilio, sabe lo que costó este momento. La división del 930 a. C. pone a los dos reinos en caminos distintos hacia la destrucción.

¿Quién aparece?

Roboam, recién coronado e inseguro; Jeroboam, que vuelve de su exilio en Egipto para encabezar la queja del norte; los consejeros ancianos, cuyo consejo es rechazado; los jóvenes, cuya adulación resulta fatal.

Por qué importa

El cronista registra este momento porque todo lo que viene después se vive a su sombra. Dos reinos en lugar de uno, rivalidad perpetua y, al final, ambos cayendo ante imperios extranjeros. La tragedia es que la división no era inevitable. Una sola palabra de concesión lo habría mantenido unido. El cronista quiere que sus lectores posteriores al exilio entiendan esto: los líderes que rechazan el consejo sabio lo pierden todo.

Para cuando sientes...

Para cuando dijiste lo que no debías en el peor momento posible y viste cómo algo se rompía. La decisión de Roboam queda registrada aquí sin suavizarla. Hay decisiones que no se pueden deshacer.