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1 Timoteo 6
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1 Timoteo 6Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1TODOS los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan a sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y la doctrina.

2Y los que tienen amos fieles, no los tengan en menos, por ser hermanos; antes sírvanles mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Esto enseña y exhorta.

3Si alguno enseña otra cosa, y no asiente a sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad;

4Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,

5Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.

6Empero grande granjería es la piedad con contentamiento.

7Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

8Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.

9Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden a los hombres en perdición y muerte.

10Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

11Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.

12Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos.

13Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que testificó la buena profesión delante de Poncio Pilato,

14Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo:

15La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores;

16Quien solo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

17A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:

18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen;

19Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano a la vida eterna.

20Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia:

21La cual profesando algunos, fueron descaminados acerca de la fe. La gracia sea contigo. Amén. La primera epístola a Timoteo fue escrita de Laodicea, que es metrópoli de la Frigia Pacatiana.

Sobre 1 Timoteo 6

¿Qué pasa aquí?

Pablo se dirige a los siervos que están bajo el yugo y los llama a honrar a sus señores para que la fe no sea blasfemada. Luego confronta a los falsos maestros que usan la piedad como fuente de ganancia, advierte que el amor del dinero es la raíz de todos los males y encarga a Timoteo que huya de estas cosas y pelee la buena batalla de la fe. Cierra con instrucciones para los ricos: que no confíen en las riquezas, que sean generosos, que atesoren un tesoro verdadero. Un encargo final: guarda lo que se te ha encomendado.

¿La idea principal?

La gran ganancia es el contentamiento, no la prosperidad material. La piedad con contentamiento supera cualquier estrategia de riqueza, porque no se pierde cuando cambian las circunstancias.

Una línea para recordar

10: "Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." Pablo no condena el dinero sino el amor a él, y muestra que es el deseo, no la posesión, lo que aparta a las personas de la fe y las lleva al dolor.

El contexto

Éfeso era una ciudad de mucho comercio y riqueza, con una clase mercantil visible y una cultura que respetaba el éxito económico. Los falsos maestros que Pablo confronta en el capítulo 6 al parecer presentaban el prestigio espiritual como un camino a la ganancia material, una perversión que la iglesia de cualquier ciudad próspera debe resistir. Pablo basa su respuesta no en el ascetismo sino en una verdad sencilla: nada trajimos al mundo y nada podremos sacar. Lo que queda es lo que hiciste con lo que se te dio.

¿Quién aparece?

Timoteo recibe el encargo más directo y personal del capítulo: hombre de Dios, huye de estas cosas, pelea la buena batalla, guarda el mandamiento sin mácula hasta que aparezca Cristo. A los ricos de la congregación se les habla aparte, no para condenarlos sino para reorientarlos: que sean ricos en buenas obras, dispuestos a compartir, edificando un fundamento verdadero. A los falsos maestros se los describe, pero no se los nombra.

Por qué importa

La carta cierra el círculo. El capítulo 1 empezó con un encargo sobre la falsa doctrina. El capítulo 6 termina con el encargo de guardar lo que se le ha confiado a Timoteo. La palabra griega para eso que se guarda comparte raíz con depósito, una metáfora financiera: el evangelio es un bien precioso confiado a un administrador. Los falsos maestros orientados a la prosperidad son el contraste más agudo con esta imagen, pues cambian el depósito por ganancia personal.

Para cuando sientes...

La última palabra de Pablo a Timoteo, "Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado", cae con el peso de un hombre que sabe que tal vez no vuelva a ver a su discípulo. No es sentimental. Es clara y feroz. Toda la carta ha ido llevando a esto: quédate con lo que es real.