1 Tesalonicenses 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PORQUE, hermanos, vosotros mismos sabéis que nuestra entrada a vosotros no fue vana:
2Pues aun habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios con gran combate.
3Porque nuestra exhortación no fue de error, ni de inmundicia, ni por engaño;
4Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones.
5Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabéis, ni tocados de avaricia; Dios es testigo;
6Ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
7Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cría, que regala a sus hijos:
8Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no solo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos.
9Porque ya, hermanos, os acordáis de nuestro trabajo y fatiga: que trabajando de noche y de día por no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
10Vosotros sois testigos, y Dios, de cuán santa y justa e irreprensiblemente nos condujimos con vosotros que creísteis:
11Así como sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, como el padre a sus hijos,
12Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
13Por lo cual, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis.
14Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los Judíos;
15Los cuales aun mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos han perseguido; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres;
16Prohibiéndonos hablar a los Gentiles, a fin de que se salven, para henchir la medida de sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.
17Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista, no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro.
18Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo a la verdad, una vez y otra; mas Satanás nos embarazó.
19Porque ¿ cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿ No sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo en su venida?
20Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.
Sobre 1 Tesalonicenses 2
¿Qué pasa aquí?
Pablo defiende sus motivos y recuerda cómo él y su equipo trabajaron entre los tesalonicenses: sin buscar halagos, dinero ni posición, sino compartiendo tanto el evangelio como sus propias vidas. Lamenta estar separado de ellos, los llama su corona y reconoce que Satanás le impidió volver.
¿La idea principal?
El ministerio auténtico se entrega por completo, no solo contenido o doctrina, sino la vida misma de quienes sirven, sin guardarse nada.
Una línea para recordar
8: "Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no solo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos." Pablo deja el lenguaje apostólico formal para decir con sencillez: los amamos, y el amor dio más de lo que exigía el deber.
El contexto
Trabajo de tiendas hasta tarde en un taller de Tesalónica, Pablo cosiendo cuero mientras discute las Escrituras con quien quiera escuchar. Sin ofrenda, sin entrada triunfal. Solo un hombre que trabajaba en su oficio de día, predicaba de noche y lloró cuando tuvo que irse.
¿Quién aparece?
Pablo habla aquí con una ternura inusual, y usa la imagen de una madre que cría (v. 7) y la de un padre (v. 11) para describir su cuidado. Timoteo y Silas son coautores. Los tesalonicenses aparecen como receptores de amor y como personas que han sufrido a manos de sus propios compatriotas.
Por qué importa
El capítulo 2 nos da una mirada poco común a cómo entendía Pablo el trabajo pastoral, no como actuación ni poder, sino como una entrega costosa de sí mismo. Su defensa de su conducta suena a la de un hombre que sabía cómo era la manipulación en la retórica grecorromana y quería ser lo opuesto.
Para cuando sientes...
Para cuando te sientes usado o engañado por gente que decía que le importabas. Pablo muestra cómo son los motivos limpios: trabajar con sus propias manos, no tomar nada, darlo todo.